El rol de los mineros en la historia del país.

Se habla de la minería, de los daños y los beneficios, de las empresas nacionales y extranjeras, del futuro verde para la industria, y últimamente del alza del Cobre. Ahora bien, para seguir hablando de todo eso y más, sería importante incorporar el rol histórico de los mineros en el desarrollo de la industria y del país.

Son varios los poetas que han construido un relato identitario sobre el rol de los mineros en la producción y desarrollo económico del país. Poetas como Carlos Pezoa, Pablo Neruda y Pablo de Rokha, escribieron sobre aquellas personas de la tierra, de las minas, del trabajo colectivo, de la pampa y las salitreras. De aquellos sujetos fuertes y valientes. De los trabajadores en peligro, que habitan en malas condiciones y de quienes las han mejorado. Los mineros aparecen en libros, en poemas y novelas, en algunas películas, pero no en los diarios ni en las noticias. No en el cotidiano.

La historia del país ha estado marcada por el desarrollo de la minería, y no sólo por el aporte económico que realiza, sino más bien por lo que se ha construido alrededor de ella. Y sí, muchas veces lo que más se conoce es lo malo, es más, podríamos decir que a estas alturas ya nada nos sorprende, de alguna u otra forma nos acostumbramos a recibir noticias negativas, porque efectivamente las malas prácticas empresariales y políticas -más allá de la minería- han sido frecuentes durante muchos años. 

Pero hay un mundo más allá de aquello, para sorpresa de muchas y muchos, la minería es más que la explotación de minerales. Hay  familias, comunidades e incluso ciudades que se desarrollan a partir del trabajo minero y no solo por el aporte económico, sino también por la cultura que se ha instalado en aquellas zonas. Y esto es incluso desde antes que llegaran los españoles al país. 

Los primeros mineros fueron las y los atacameños, pueblos indígenas que habitan el desierto de Atacama. En la misma zona donde hoy se encuentra la mina de Chuquicamata, las y los atacameños extraían cobre, y oro en el sector del volcán Incahuasi. De acuerdo a sus tradiciones, los minerales les servían para fabricar joyas, máscaras funerarias y hachas, entre otras cosas. Y lejos de las grandes maquinarias que hoy se utilizan, ellos usaban herramientas de madera y piedras talladas para extraer los minerales. Eran unos verdaderos profesionales. 

Lo que pasó después con la llegada de los españoles, es algo conocido por todas y todos. Sabemos que lo que se buscaba era oro y cualquier tipo de mineral que produjera riquezas. Sin embargo, durante los primeros años de Conquista, la extracción de cobre se  trabajó de forma aislada, sólo en la zona norte del país y sin tanto desarrollo. No fue hasta 1820 con la llegada de Ignacio Domeyko a Chile que se empezaron a incorporar nuevas tecnologías para el desarrollo minero, lo que provocó la expansión de la producción, llegando incluso hasta la provincia del Aconcagua. 

Hablamos de más de 200 años de historia minera, de cuestionamientos, daños y beneficios, pero sobre todo de trabajo y construcción de tradiciones, recuerdos y cultura. Porque si Chile es líder mundial en la producción de Cobre y otros minerales, es porque detrás de aquella producción hay equipos de trabajadores, junto a sus familias, que permiten que eso ocurra.  

Son varios los libros que se han escrito sobre el trabajo de los mineros a lo largo de toda la historia del país.  Novelas de la época en que el trabajo era a chuzo y pala, se pagaba con fichas y se iba a pulperías por mercadería. Sin embargo, las cosas cambiaron y ¿cuánto sabemos de aquellos cambios? Las pulperías desaparecieron y llegaron los supermercados. En Chuquicamata el campamento se cerró y se bajó a Calama, una ciudad que avanza bajo el calor de la producción minera. ¿Y qué pasa con las y los trabajadores de las minas? 

La modernización en los procesos de producción ha permitido entregar mayores herramientas para los trabajadores y sobre todo, mejorar las condiciones de trabajo. Las y los mineros hoy son especialistas, tal como lo fueron los atacameños, los riesgos se han reducido y los beneficios aumentan cada día.





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