Entrevista Divergente: Marcos Lima y Jerónimo Carcelén.

Jorge Donoso, quien fue director de Comunicaciones y de Asuntos Públicos de Codelco, presidente del Colegio de Periodistas, director del Fortín Mapocho y subdirector de La Nación, conversó con Marcos Lima y Jerónimo Cercelén. Quienes entregaron sus opiniones y experiencias en un contexto donde toda palabra es fundamental para entender el rol de la minería en el país.

Son tiempos de grandes e importantes debates, estamos ad portas de un proceso constituyente inédito en el país, un proceso de cambios, de un futuro diferente e incierto para miles de personas. Y sin lugar a dudas, en este nuevo presente y futuro, la minería cumple un rol fundamental; como lo ha hecho durante toda la historia. Ahora bien, lo distinto -si podemos catalogarlo así- es que en este contexto, saber, conocer y debatir en torno a la importancia de la minería para el desarrollo del país, se hace más que urgente y necesario. 

¿Por qué? Hoy la gente quiere saber, está comprometida con el desarrollo del país en sus diferentes áreas, lo que no significa que hace algunos años daba lo mismo, pero estos nuevos tiempos son distintos, se sienten así,  y por ende, la necesidad de hablar de lo que no era tema, se ha instalado con fuerza en el debate público. 

Por lo mismo, Jorge Donoso conversó con dos importantes personalidades de la minería: Marcos Lima, ex presidente ejecutivo y miembro del directorio de Codelco. Quien además ha ejercido como profesor en distintas instituciones del país. Y Jerónimo Carcelén, quien cuenta con una destacada práctica en el ámbito de la minería y energía y ha desarrollado su carrera profesional asesorando gobiernos en temas de políticas públicas mineras (Ecuador, Afganistán, Colombia), organismos multilaterales (Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, etc.) 

Con ocasión de algunas catástrofes naturales, la industria minera ha sido gravada temporalmente por impuestos en pos de ir en ayuda de las zonas afectadas. En la actualidad, algunos parlamentarios han planteado que debido a los niveles que el precio del cobre ha alcanzado, debiera gravarse temporalmente a la producción minera para afrontar la contingencia actual, sobre todo de los sectores más modestos ¿Qué opinan de esta proposición?

Marcos Lima: Gravar temporalmente es una manera elegante de subir los impuestos, luego no bajan más. Nunca he estado de acuerdo con gravar a la minería con más impuestos que al resto de las actividades económicas. Si se cuentan las reservas mineras actuales, ellas son mucho mayores que las existentes hace veinte años atrás, pero si comparamos los niveles de desembarco de la pesca industrial, ésta ha caído a un tercio.

marcos lima
Imagen Marcos Lima

¿Qué significa esto? Que la distinción entre recurso renovable y no renovable es artificial ya que una explotación inmisericorde e incentivos adecuados pueden cambiar el stock disponible entre los llamados recursos renovables y los no renovables. No estoy diciendo que algún día, al fin de los tiempos, ello no ocurra, pero ese hecho no tiene relevancia económica. 

¿Por qué no le cobramos un impuesto especial a Cornershop que se vendió en US$ 500 millones a seguro ha usado los resquicios para no pagar ni un peso por su éxito comercial? ¿O hacemos lo mismo con otros “Centauros o Little Ponies” que tampoco pagarán ni uno en el país que les dio la posibilidad de crecer y desarrollarse?  ¿O siguiendo a la senadora Warren (USA) le cobramos un impuesto a los 100 super ricos de Chile?

Creo que aún estamos pensando en los sesenta creyendo que compañías extranjeras que se llevan nuestra riqueza, dejan el hoyo y no pagan impuestos y ello no es así hace muchos años atrás.

Jerónimo Carcelén: Si bien en el pasado es efectivo que se han realizado ajustes en la carga tributaria de la minería, es necesario tener presente que parte de los factores que dan competitividad a un país ante la inversión minera son su régimen tributario y su estabilidad jurídica. Los cambios que se introdujeron en el pasado y los que se quieran introducir en el corto o largo plazo requieren un análisis del impacto que estos ajustes podrían tener en la competitividad del país.

jerónimo carcelén
Imagen Jerónimo Carcelén

No pueden tomarse a la ligera ajustes a la carga tributaria, porque, aunque parezca que estamos en un período de “vacas gordas” por el aumento del precio del cobre, la realidad es que la recaudación fiscal del sector ha ido decayendo progresivamente, distando bastante del 30% que se alcanzó en 2007 de la mano del súper ciclo del cobre. 

De acuerdo a Cochilco, si se consideran únicamente los aportes de las 10 mayores empresas mineras que operan en el país y representan en torno al 80% de la producción nacional, su participación en el total de los ingresos fiscales ha pasado de un 9,7% entre 2006 a 2010 a un 4,5% en 2019. Considerando que los costos de la minería privada han aumentado sostenidamente, así como la disminución de la ley de los minerales, y que con los años se han sumado ajustes impositivos a la minería, especialmente en beneficio de las regiones mineras, el escenario actual no presenta tanto margen para nuevos ajustes como algunos sectores dejan entrever, por lo que, sin negar la posibilidad de estudiar estos ajustes, es importante hacerlo a partir de fundamentos técnicos y económicos que permitan mantener la competitividad de la industria.

En este contexto, es fundamental que el análisis considere información sobre los reales aportes de la minería al país; en tal sentido, sería recomendable que Chile adhiriera a EITI, un estándar global para la transparencia de las industrias extractivas, permitiendo uniformar y difundir la información sobre la recaudación de los ingresos fiscales de la minería, la distribución de esos ingresos y su focalización en gasto social.

En algunos meses comenzará la discusión sobre una nueva Constitución. El actual texto constitucional establece: “El Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas (…)» ¿Cuáles modificaciones introducirían a esta disposición y por qué?

Marcos Lima:  No tengo objeciones al formato actual. Ello nos permitió saltar en desde producir un 18% hasta llegar al 35% de la producción mundial de cobre de mina en sólo diez años (1990-2000) y además generar ingresos para Chile por más de US$ 108.000 millones, para el Estado de Chile, equivalentes al 13% de los ingresos  fiscales en los siguientes  veinte años (2000-2019). 

Debemos cuidar nuestra posición en la minería global ya que ha sido la palanca más importante en el desarrollo de Chile en los últimos treinta años y no caer en posiciones ideológicamente fracasadas proponiendo nacionalizaciones que no tienen sentido en el siglo XXI. Pregunten en Venezuela (o los cientos de miles de venezolanos que llegan a Chile) como les ha ido. 

Jerónimo Carcelén: Aunque podemos rastrear antecedentes en normas mineras coloniales anteriores a la existencia misma del Estado de Chile, y que existe regulación minera a nivel constitucional desde la Constitución de 1818 en adelante, recién a través de la reforma de 1971 a la Constitución de 1925 se incluye este texto, el cual perduró en la Constitución de 1980 y se mantiene hasta el presente. Atendido eso, es poco probable que la Convención Constituyente innove al respecto. Donde sí podríamos ver novedades es en cuanto a la calidad de sustancia no concesible del litio y algunos contenidos de la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras, que podrían pasar a ley simple o de quórum calificado.

Personalmente, considero que es importante mantener en la Constitución y en una ley orgánica o de quórum calificado, la propiedad del Estado sobre todas las minas, el otorgamiento y caducidad de concesiones mineras a través de los tribunales de justicia, el derecho de propiedad sobre las concesiones mineras, el derecho a constituir servidumbres y el amparo que permite cumplir con la función social de la propiedad. 

La industria minera enfrenta cotidianamente nuevas normas legales y reglamentarias relativas a la protección del medioambiente. ¿Cómo debería reaccionar la minería ante esta nueva realidad?

foto genérica medioambiente
Imagen de banco de imágenes.

Marcos Lima: Adaptándose y tratando de adelantarse a lo que ocurra. El cambio climático es una realidad y es obligación de las empresas mineras hacer sus mejores esfuerzos para impulsar una minería verde. Al respecto podrían desarrollar un programa destinado a incorporar el hidrógeno verde en sus procesos, tal como fueron pioneros en el uso intensivo de las energías no convencionales (solar, eólica, etc.). 

Jerónimo Carcelén: La minería está inserta en un modelo de desarrollo que debe apuntar a la sustentabilidad, siendo la protección del medio ambiente uno de sus pilares. El marco regulatorio debe ser consistente con ello y por lo mismo, es clave que los cambios regulatorios que se introduzcan incorporen el mejor conocimiento científico disponible, otorgando fundamentos técnicos a las normas que se dicten y certeza en los requisitos para su cumplimiento.

Chile tiene desafíos importantes para mantener su liderazgo en la industria minera. La producción de “cobre verde”, el desarrollo de infraestructura para la transición energética, los proyectos de energías renovables, el hidrógeno verde y la electro movilidad requerirán una industria alineada con altos estándares ambientales, que en algunos casos podrían traducirse en nuevas obligaciones normativas.

Otro aspecto que debemos considerar es que los permisos a otorgar para dar cumplimiento a estos cambios regulatorios sean consistentes con el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, brindando certeza jurídica a la industria en cuanto a sus requisitos y plazos para su obtención.





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