Goles de cobre y estadios que son oasis en el desierto: el desarrollo del fútbol minero.

A más de 2.000 metros sobre el nivel del mar y en pleno desierto, equipos como Cobreloa y Cobresal se han desarrollado junto a la minería, entregandole grandes satisfacciones a las y los habitantes de la región de Antofagasta y sus alrededores.

Pichangas de barrio, caras sucias, sudor y barro, suena conocido ¿o no? La letra es de una canción que se suele utilizar cuando se habla de fútbol. Todo un cliché, pero de esos que nos transportan a lugares y espacios. En este caso a la cancha, el pasto y la tierra. Al calor y a la alegría de un gol. Porque el fútbol es eso, pasión en las palabras, en las narraciones, en los gritos y sobre todo, en los momentos. 

Y en ese sentido, no podemos obviar que el norte del país es cuna de grandes e importantes figuras del fútbol, como Alexis Sánchez, Junior Fernandez y Charles Aranguiz. Pero también de destacadas personalidades de la cultura como Gabriela Mistral. Hablamos de Chile como un país de poetas, futbolistas y mineros. Porque en el mismo norte donde nació «El niño maravilla» décadas antes nacían y se desarrollaban los trabajadores de la minería. Algo que ocurre hasta el día de hoy. 

Cobreloa, nombre que viene de la fusión entre la provincia de El Loa y su principal tesoro, el cobre; es el equipo que, según sus propios hinchas y futbolistas, nace a partir del tesón de la gente. Años antes del debut profesional de los zorros del desierto en 1977, “nacía el hambre de demostrarle a Chile, en una cancha de fútbol, el temple minero, que en la producción era capaz de sostener al país entero”, destacan en la institución. 

Es en Calama, reconocida como la capital minera del país, puesto que ahí se encuentran los yacimientos cupríferos más importantes de Chile como lo es Chuquicamata, mina con más de cien años de explotación, donde se creó el equipo de fútbol que, además de representar los valores de los trabajadores de la minería, le entrega una que otra alegría a las y los habitantes de la zona. 

Mientras que en El Salvador, a 698 kilómetros en ruta de la comuna donde más se produce cobre a nivel nacional (22,2%), se fundó Cobresal en 1979. A más de 2.500 metros de altura, entre cerros y un árido desierto. Un equipo pequeño, que además de trabajar por destacar en el fútbol nacional e internacional, ha tenido que luchar contra el  inminente cierre de la mina que ha sostenido a la comuna durante años. 

Tanto Calama como El Salvador son ciudades que se desarrollan a partir del trabajo minero. Pese a las diferencias, ambas comparten una historia marcada por el cobre. Si bien cada territorio del país tiene sus particularidades, desafíos y prosperidades, es indiscutible decir que hay un valor diferente y especial en cada comunidad desarrollada al alero de la producción minera. 

Hablamos de un trabajo de gran esfuerzo físico, inteligencia y colaboración. Y si bien las nuevas tecnologías, que permiten dejar atrás la pala y el martillo, han garantizado mayor seguridad y eficiencia, el esfuerzo humano de trabajar en la amplitud del desierto, muchas veces lejos de las familias y siempre apostando a crear nuevas estrategias de crecimiento para el sector, porque el país así lo requiere, pero sobre todo, sus comunidades, no se reemplaza con imponentes maquinarias. 

El estadio más grande del mundo

Cobreloa y Cobresal son eso, dos equipos que puede que no cuenten con los mismos recursos de los grandes clubes de fútbol, pero ambos se han transformado en los clubes más exitosos del norte del país. Ambos equipos han representado a Chile en la copa más importante para el fútbol sudamericano: La Libertadores. Y en esa misma copa, Cobresal cuenta con un récord: es el único equipo de América que ha jugado en sólo una edición (1986) y la terminó siendo invicto. 

Equipo de Cobresal 1985. Fuente: https://cdcobresal.cl/

Además, el equipo tiene “el estadio más grande del mundo”, el que se inauguró el 1 de junio de 1980 y tiene este reconocimiento porque Cobresal nunca ha podido jugar a estadio lleno. La razón, la capacidad del estadio (12.000 espectadores) es mucho mayor a la cantidad de habitantes de la comuna (8.500 personas). 

La anécdota es que en 1980 cuando Cobresal postuló a la ANFP para ser parte del fútbol profesional, la exigencia era tener un estadio de fútbol con una cancha empastada. Hacer crecer el pasto y mantenerlo en pleno desierto, era todo un desafío. Pero se logró, con el temple minero por supuesto, ya que representantes de la minería y la población nortina hicieron posible este sueño local y construyeron un estadio para 8.000 personas. Sin embargo, para participar de la Libertadores, el estadio tenía que tener una capacidad de más de 12.000 espectadores, algo en lo que se trabajó de inmediato y quedando así hasta el día de hoy, pese a la disminución de la población. 

Estadio-El-Cobre-de-El-Salvador
Estadio El Cobre de El Salvador.

El mejor local de América. 

Por su lado, Cobreloa también cuenta con un récord aún vigente: “el mejor local de América”, esto tras su paso en más de una oportunidad por la Copa Libertadores, donde pese a no haber llegado al primer lugar en ninguna oportunidad, el equipo cuenta con 91 partidos invicto en su propio estadio, el Municipal de Calama, logrando un récord a nivel continental y convirtiéndose en el quinto a nivel mundial. 

equipo Cobreloa 1988
Equipo de Cobreloa campeón 1988.  Fuente de imagen: Solofutbol.cl

Además, los zorros del desierto se posicionan como el equipo de provincia con más títulos en el campeonato chileno- 1980, 1982, 1985, 1988, 1992, Apertura 2003, Clausura 2003, Clausura 2004. Sin embargo, para muchos lo más importante es que Cobreloa es reconocida como la mejor cantera nortina, institución de la que han salido importantes futbolistas chilenos de talla mundial, como Alexis Sánchez, Charles Aránguiz, Eduardo Vargas y Junior Fernandez. Todos pertenecientes a la Generación Dorada de la selección chilena. No por nada todos y todas sabemos que cuando del norte del país se habla, nos situamos inmediatamente en zona de Tierra de Campeones. 

 





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