Álvaro Merino: “La recuperación del empleo continuará incrementándose a medida que se retome con mayor vigor la inversión en minería.”

En siete meses la minería recuperó casi 30.000 empleos, esto luego de un 2020 marcado por la crisis sanitaria y económica que golpeó a todos los sectores del país y donde la tasa de desempleo aumentó considerablemente. Para analizar este nuevo escenario, promisorio por lo demás, conversamos con Álvaro Merino, Gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI).

Entre medio de una nueva ola de altos contagios y una situación sanitaria y económica compleja para el país, la minería continúa sorprendiendo. A principios de año el alza en el precio del cobre movilizó a diferentes sectores de la sociedad y reabrió debates y antiguas discusiones sobre el aporte que realiza la minería al desarrollo y crecimiento de Chile. Y ahora, el sector vuelve a poner sobre la mesa cifras que dan cuenta de aquel aporte. 

En siete meses se recuperaron aproximadamente 30.000  empleos al interior de la industria minera. Esto, luego de un 2020 marcado por la crisis pandémica que afectó fuertemente los diferentes sectores económicos del país y sobre todo, a las y los trabajadores. Según la información registrada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación en Chile fue de un  10,3% durante el trimestre octubre-diciembre 2020. 

En este marco general, la minería se posiciona como un sector importante en cuanto a la reactivación y recuperación de la economía. Ya que, retomar los proyectos, el trabajo en las faenas y la extracción de minerales debido a su alta demanda, significa mayor recaudación fiscal, más empleabilidad e inyección de capital e inversión para el país. 

Si bien el alza en el precio del cobre es un acelerador para la reactivación del sector, hay otros factores que han influido en este proceso: 

“El incremento de la cotización del principal producto minero (cobre) y de exportación, dinamiza la economía y aumenta la contribución de este sector productivo al financiamiento fiscal. Ello ha contribuido a incrementar el empleo minero, particularmente en las empresas de menor tamaño, me refiero especialmente a la pequeña minería, que tiene mayor flexibilidad para ingresar al mercado ante incrementos en el precio del metal”, dice Álvaro Merino, Gerente de Estudios de la SONAMI, quien agrega que: 

“El principal impulso al empleo ha sido precisamente el retorno paulatino de la inversión minera y el impacto multiplicador de esta, que estuvo detenida temporalmente con el objeto claro y preciso de disminuir el riesgo de contagios, la que junto con la disminución de las medidas de confinamiento que afectaron principalmente en el segundo y tercer trimestre del año pasado, paulatinamente se han ido retomando las labores tanto de inversión como aquellas propias de la actividad minera que estuvieron detenidas”. 

Álvaro Merino

Ahora bien, el escenario actual de la pandemia es diferente al de los primeros meses del año, lo que sin duda nos hace preguntarnos sobre las proyecciones del sector. 

Para Merino, son proyecciones optimistas, a partir de  sus conocimientos y experiencia plantea que, “la recuperación del empleo continuará incrementándose a medida que se retome con mayor vigor la inversión en minería, pues el impacto multiplicador de esta generará un impulso robusto en el crecimiento del empleo y junto con ello, persistirá la disminución de la desocupación en las regiones mineras. Todo ello por cierto está sujeto al cumplimiento de estrictos protocolos en orden a proteger la salud de los trabajadores, sus familias y comunidades donde opera.” 

Sin embargo, este crecimiento en el empleo ha tendido  a estabilizarse como consecuencia del incremento de los contagios y las medidas de confinamiento en esta segunda ola. Pero según Merino, “una vez que se despeje el horizonte y se retome con fuerza la inversión minera, nuevamente veremos aumento del nivel de empleo de las regiones del norte del país”, dice. 

Por otro lado, en cuanto a actividad productiva de la minería este 2021, “se espera en el primer trimestre, un desempeño modesto, debido a la alta base de comparación, no obstante, paulatinamente irá mostrando mayor crecimiento, particularmente en la segunda mitad del año, cerrando el 2021 con un aumento del PIB sectorial minero en torno a 2%, proyectando una producción de cobre de 5.900.000 toneladas”, manifiesta Álvaro Merino. 

Álvaro Merino
Imagen: El Desconcierto.

Experiencia y aprendizaje parecieran ser algunas de las claves para mirar con optimismo los meses que restan del año. A pesar de lo complicado que fue el 2020,  muchas empresas y organizaciones de la minería rescatan diferentes aprendizajes. Pero sobre todo, certezas en cuanto a los caminos correctos para hacerle frente a la pandemia y a la crisis económica que también ha afectado al sector.  

“Sin duda que el manejo de la pandemia hoy respecto de lo ocurrido el año pasado es la experiencia acumulada debido al aprendizaje, pues hoy se tiene mayor conocimiento sobre cómo enfrentar esta situación, no obstante, el accionar de las compañías mineras en esta emergencia ha estado guiada por los mismos principios aplicados desde el comienzo, me refiero en primer lugar, a la protección de la salud de sus trabajadores, sus familias y las comunidades donde opera. Esto se ha reflejado en la aplicación de estrictos protocolos y en un conjunto de medidas que ha adoptado la industria en pos de este relevante objetivo”, explica Merino, quien agrega que: 

“Otro aspecto importante ha sido la continuidad operacional. En este sentido, todos los segmentos productivos de la minería, sin importar su tamaño, pequeña, mediana y gran minería, han hecho los mayores esfuerzos para mantener operativas las faenas y han trabajando al ritmo que las complejas circunstancias así lo han permitido. Junto a lo anterior, debemos mencionar la mantención de la cadena de pagos. La minería, ha apostado por esta continuidad operacional, priorizando la salud de sus trabajadores y su entorno, pero también, manteniendo la cadena de pagos, a fin de minimizar el impacto de la crisis, en las empresas colaboradoras, proveedoras y en el aporte al financiamiento fiscal”. 

Y pensando en lo que viene y sobre todo en aquellas medidas que hoy se están implementando en la industria minera para fortalecer la producción y el desarrollo del sector, y con eso apoyar la recuperación económica del país, el ingeniero comercial con un postgrado en administración de empresa y un MBA en negocios internacionales, menciona que: 

“La industria, como un todo, está trabajando, desde hace ya más de un año con el objetivo claro y preciso en orden a proteger a sus trabajadores, minimizar el riesgo de contagios y mantener operativas las faenas mineras. También debemos considerar que la pandemia está acelerando el proceso hacia una minería más inteligente e innovadora, en la que se incorporarán cada vez más tecnologías como la automatización, robótica, control remoto de la producción y la digitalización”, dice.

El futuro es ahora, eso está planteando y demostrando el sector minero con el nivel tecnológico con el que fortalece el desarrollo de la producción. Sin embargo, para continuar en esta línea y ser pioneros en cuanto a tecnologías como la automatización e inteligencia artificial en minería, se requiere un nivel de competencias profesionales importantes. Así lo expresa Álvaro Merino: 

“Para avanzar por la vía de la automatización y de la inteligencia artificial, se debe tener personas con el suficiente nivel de competencias y junto con ello es clave la capacitación continua de los trabajadores para que puedan hacer uso eficiente de esta revolucionaria tecnología. Sin duda que si seguimos avanzando a paso firme por este camino, tendremos una mejor minería, con mayores niveles de seguridad, productividad y competitividad”.  

Finalmente y en relación a las proyecciones y en cómo deberíamos mirar la minería este 2021, el experto de la Sonami cree que: debemos ver el futuro con una dosis de optimismo, donde la minería tendrá un rol clave en la recuperación económica de Chile, tal como lo ha hecho en el pasado, en momentos complejos de nuestra historia, como también en las últimas tres décadas, atrayendo inversiones, generando empleo, impulsando el crecimiento, abriendo un amplio mercado externo y aportando relevantes recursos financieros para que el Estado pueda desarrollar su labor.”





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