Inversión verde: el futuro de la minería.

Para que la minería ocurra, se requiere inversión. Y para que la minería verde y sostenible sea una realidad, la inversión es aún más importante. Por otro lado, para quienes toman las decisiones de invertir en un proyecto, la sostenibilidad es una garantía y seguridad en cuanto a las condiciones sociales, políticas y medioambientales para operar.

Durante el 2019, en un Chile sin pandemia, el presupuesto para la exploración minera alcanzó los US$653,5 millones, superando por US $77 millones la cifra a la que se llegó el 2018. Ahora bien, en el 2019, Chile produjo 5,79 millones de toneladas de cobre, lo que -en parte- explica porque nuestro país es el líder mundial en la producción del metal rojo. Si nos adelantamos a cómo sería el cierre de este año en números para la minería, pareciera ser que con el aumento del precio del cobre y su alta demanda, los números serían positivos. 

Por otro lado, si le sumamos a estos datos -entregados por el Ministerio de Minería dentro de los insumos para una Política Nacional Minera 2050- las cifras que se proyectan de aquí al 2028 en cuanto a la inversión serían de US $72.500 millones, centrándose la mayor tasa de inversión entre el 2019 y 2023. Pero estamos hablando de proyecciones, supuestos que si bien son alentadores y se basan en conocimientos técnicos y especializados en el sector, no dejan de ser supuestos. Por lo que el desafío de hacer de la minería chilena un escenario atractivo para la inversión es fundamental. 

Y en ese sentido, las garantías de sostenibilidad en la minería son relevantes para las y los inversionistas. Pues esto, entre otros factores, es lo que de alguna manera otorga lo que conocemos como “licencia social para operar” y por ende, le da seguridad a los proyectos. Por lo tanto, aplicar una agenda, indicadores y estándares  sostenibles en las empresas mineras, además de realizar una constante evaluación y transparentar las mejoras que se han conseguido en cuanto a la protección del medio ambiente y las comunidades, sin alterar la producción, se ha convertido en el camino a seguir para el sector. 

Minería 2030

Está de más decir cómo puede afectar la presión social en un proyecto minero, los costos pueden ser muy altos para el sector. Pero además de la presión y las normativas que hoy buscan disminuir los  impactos negativos que provoca la intervención humana en el entorno, la perspectiva de un desarrollo sostenible se ha ido impregnando en la minería. Además, gracias al cobre y litio -principalmente- es que los proyectos de energías renovables y la electromovilidad, entre otras cosas, pueden existir. Y como han mostrado varias de las empresas mineras que operan en el país, desarrollar una minería verde es un objetivo primordial para el sector. 

Considerando lo dicho, es que la adhesión de las empresas mineras a los programas, acuerdos y convenios internacionales que buscan establecer el desarrollo sostenible como un principio para la producción, ha aumentado considerablemente.

Según detalla el informe elaborado por la CEPAL, Indicadores de sostenibilidad en la minería metálica, pese a los desafíos que existen en la materia y sobre todo, en las normativas y marcos legales en latinoamérica, la meta en cuanto a la construcción de indicadores de sostenibilidad “donde se incluyan las exigencias de los protocolos de operación de las actividades mineras relacionadas con temas como la garantía de los derechos humanos y la protección ambiental”( CEPAL, 2021), es una meta que involucra acciones concretas y que cuentan con la voluntad de varias de las empresas mineras que operan en el país. 

A esta altura y con toda la información que da vueltas, explicar la importancia de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se transforma en un refuerzo conocido, pero no por eso menos relevante. Hoy, las empresas, organizaciones, fundaciones e instituciones han volcado sus lineamientos hacia las propuestas de la Agenda 2030 por un sentido de responsabilidad social, pero también por competitividad. 

Pero la Agenda 2030 no es el único espacio que instala indicadores sostenibles, son varios los convenios internacionales que buscan fortalecer estas líneas de acción.  Y entre estos, podemos nombrar el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en cuanto a los Derechos Laborales, porque recordemos que la sostenibilidad no es sólo cuidado al medio ambiente, por lo mismo temas como salud y seguridad de las y los trabajadores significan una preocupación y por tanto, un compromiso real. 

Otro convenio interesante a nombrar, es el que establece orientaciones en torno a la Diversidad Biológica (CBD), el cual promueve un futuro sostenible como interés común de toda la humanidad. Considerando tres aspectos fundamentales: la conservación de la biodiversidad; la utilización sostenible de los recursos naturales; y la participación justa y equitativa de los beneficios de los recursos genéticos. Este convenio supone un desafío importante para la minería, puesto que las normativas buscan que se garanticen las diferentes formas de biodiversidad y para eso, además de investigación, se requiere un cambio de prácticas importante.

Minería 2030

Ahora bien, también se han creado instancias intergubernamentales y voluntarias que dan cuenta del compromiso de avanzar hacia un futuro verde. Tal es el caso del Foro Intergubernamental sobre Minería, Minerales, Metales y Desarrollo Sostenible creado el 2002 y cuyo objetivo principal es que la industria avance en temas de sostenibilidad para contribuir al desarrollo y reducción de la pobreza. 

Como se mencionaba al comienzo, garantizar y trabajar en torno a los indicadores de sostenibilidad es uno de los mayores desafíos que hoy enfrenta la minería, porque además de rearmar prácticas, proyectos y operaciones, está la necesidad de garantizar políticas de desarrollo verde. De lo contrario, no solo las comunidades locales y los ecosistemas se verán afectados, sino también la inversión en el sector. 

 





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